| Chávez está más enredado
de lo que parecía. No hay dudas de que ayuda a las FARC
Leerlo hoy en primera página del
Wall Street Journal ( en Inglés )
Así lo reporta el periódico
El País - España
Los secretos de la guerrilla
colombiana
Los papeles de las FARC
acusan a Chávez
El ordenador de Raúl Reyes revela
la colaboración del presidente con la guerrilla
MAITE RICO (ENVIADA
ESPECIAL) - Bogotá - 10/05/2008
Documentos en poder de EL PAÍS extraídos del ordenador de Raúl Reyes
-el número dos de las FARC muerto en un ataque el 1 de marzo-,
revelan que el presidente venezolano, Hugo Chávez, financió y armó a
la guerrilla colombiana y le pidió que adiestrara a grupos afines al
chavismo en la lucha armada. Este artículo es el primero de una
serie.
El pasado 8 de noviembre, Hugo Chávez recibía en Caracas a Luciano
Marín, alias Iván Márquez, dirigente de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC). El motivo: impulsar el acuerdo
humanitario con Colombia para canjear a 44 secuestrados por 500
guerrilleros presos. Eso fue la parte pública. Pero hubo otra
reunión secreta. En ella, el presidente venezolano "aprobó sin
pestañear la solicitud" de 300 millones de dólares [194 millones de
euros] hecha por la guerrilla marxista. Además, se diseñó un plan
para recibir en la región venezolana del Orinoco el armamento
enviado a las FARC por dos traficantes australianos y se puso en
marcha un mecanismo de coordinación entre la guerrilla y el Ejército
venezolano, al más alto nivel.
Así lo cuenta el propio Iván a sus compañeros del Secretariado de
las FARC en un correo datado el 12 de noviembre de 2007. El mensaje
está en uno de los ordenadores incautados a Raúl Reyes, número dos
de la guerrilla muerto el pasado 1 de marzo en el ataque colombiano
contra su campamento en Ecuador. Bogotá ha pedido a Interpol que
certifique la autenticidad de los ordenadores. Las conclusiones se
harán públicas la próxima semana.
Aquella reunión en el Palacio de Miraflores oficializó una relación
que se había desarrollado desde el año 2000 con intermediarios y se
había concretado en el suministro puntual de armamento a cambio del
entrenamiento prestado por las FARC a miembros del Partido Comunista
y otros grupos afines al chavismo en sus campamentos en suelo
venezolano.
Dos hombres muy cercanos a Chávez encabezaban hasta esa fecha los
contactos: el general Hugo Carvajal, jefe de la Inteligencia Militar,
y el capitán de navío Ramón Rodríguez Chacín, actual ministro del
Interior. Los interlocutores de la guerrilla en Venezuela eran Iván
Márquez y Rodrigo Granda, alias Ricardo.
Así, en un correo del 4 de enero de 2007, Iván explica que el
general Carvajal y el general Alcalá les van a hacer llegar "la
próxima semana bazucas [lanzagranadas] de gran potencia, de los
cuales 10 serán para Timo [Timochenko, otro comandante guerrillero
en la zona fronteriza] y 10 para acá". El general Alcalá, además,
iba a hacerse cargo del puerto de Maracaibo, "una gran ventaja" para
el "desembarque de carga". Todo apunta a que se trata de Cliver
Alcalá, destacado en el Estado del Zulia, cuya capital es Maracaibo.
El envío se materializa días más tarde: "Los aparatos que hemos
recibido con Timo son cohetes antitanque de 85 mm., 2 tubos y 21
cargas. El amigo dice que tienen más de 1.000 cargas, y que
próximamente nos harán llegar otras más", escribe Iván el 20 de
enero. El general Carvajal se ha comprometido "a traer un ofertante
de armas de Panamá", mientras que el general Alcalá les hace saber
que "los jefes de las Brigadas fronterizas tienen toda la
disposición" para colaborar con ellos.
Asediadas por la aviación colombiana, las FARC buscan misiles
antiaéreos. En marzo de 2007, Timochenko escribe que sus amigos de
la inteligencia venezolana les ofrecen "piezas para construirlos y
garantizan el viaje para enviar a un propio al Medio Oriente a
realizar un curso en el manejo de cohetes".
Los correos intercambiados entre los miembros del Secretariado de
las FARC constituyen una preciosa bitácora de las relaciones con
Venezuela, no exentas de roces. Sin embargo, la decisión de Álvaro
Uribe de permitir la mediación de Hugo Chávez en la negociación de
un acuerdo humanitario con la guerrilla, en agosto de 2007, tuvo un
efecto que el presidente colombiano no había calculado: el
fortalecimiento de la alianza con la guerrilla. "Las FARC siempre
habían buscado un encuentro directo con Chávez, pero él era renuente",
dice un analista de la inteligencia colombiana. "Hasta la reunión en
Miraflores, que puso en marcha una estrategia conjunta".
Chávez considera su papel de mediador como "un asunto de proyección
geopolítica de trascendencia", en palabras de su ministro del
Interior. En efecto, un éxito en ese campo (por ejemplo, la
liberación de Ingrid Betancourt) reforzaría su imagen internacional
y nacional. En juego está el referéndum sobre la reforma
constitucional (que perdió en diciembre de 2007) y su papel como
líder continental. La guerrilla lo sabe y se aprovecha: usa el canje
como un paraguas para lograr de Chávez no sólo proyección
internacional y su exclusión de la lista de organizaciones
terroristas de la UE, sino fondos y armas para el "Plan Estratégico",
que no es otra cosa que la hoja de ruta para la toma del poder.
"Las FARC utilizan a Chávez", dicen fuentes colombianas. En febrero
de 2008, en el curso de una reunión secreta en Barinas, Chávez (que
aparece ya en los correos con el seudónimo de Ángel) asegura que
tiene listos los primeros 50 millones de dólares. "Nos ofreció la
posibilidad de un negocio en el que nosotros recibimos una cuota de
petróleo para comercializar en el exterior, lo cual nos dejaría una
jugosa utilidad", escriben Iván y Ricardo. El gerente de PDVSA [la
petrolera estatal] está presente. Chávez se muestra exultante. Les
organiza una cita con autoridades de Bielorrusia para conseguir
armamento en el mercado negro. Y ofrece pagar con fondos de PDVSA
los abogados de Simón Trinidad, comandante de las FARC juzgado en EE
UU por secuestro y narcotráfico. Veinte días más tarde, el Ejército
colombiano ataca el campamento de Raúl Reyes. |